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Blog de Héctor
 

Héctor Hernández Echevarría y su hija menor

Poeta. 

Nació en Ciudad de La Habana en 1964.  Es graduado en Ingeniería Industrial.  Comenzó a vincularse con la literatura en la ciudad de Santiago de Cuba, donde residió hasta 1994.  Reside desde ese mismo año en Bilbao, España.

Fueron los talleres literarios de La Casa Natal del poeta José María Heredia, los círculos que le permitieron madurar en la realización de su obra poética y a través de los cuáles comenzó a participar en concursos literarios de carácter Provincial y Nacional.  Fue miembro de la Asociación Hermanos Saíz desde el año 1989. 

Entre los galardones más importantes con que cuenta están los recibidos en:
- Concurso de poesía Luisa Pérez de Zambrana;
- Concurso de poesía de la Asociación Hermanos Saíz "30 de junio" (Santiago de Cuba);
- Concurso Provincial de Talleres Literarios en la categoría de Narrativa con su cuento "Leyenda de por qué cargamos la cabeza";
- Concurso Nacional de Talleres Literarios (Mención notoria)
- Concurso Provincial de Poesía de la Asociación Hermanos Saiz de Guantánamo.
- Concurso de la UNEAC "Premio Santiago" (Premio de la Ciudad).

Ha participado como jurado en concursos literarios de poesía y narrativa en diferentes eventos de Camagüey, Guantánamo, Matanzas y Ciego de Avila.

Poemas suyos han sido incluidos en antologías de Cuba y México, así como en revistas de Canadá y Francia, con sus correspondientes traducciones al Francés.  Tiene publicado el poemario "En espera del siglo". Textos de su autoría pueden encontrarse también en tabloides de la UNEAC de Santiago de Cuba y en la revista SIC de la Editorial Oriente.

EL JABALI, LA MARIPOSA Y EL DELFIN


Allí va,
Tapado con un cristal quien en vida fuera el jabalí.
No se ha despedido,
Ni tan siquiera pace por el campo santo.
Seguirá matando.
Me quitará lo mejor del escondite que guardado llevo
Todo será suyo:
La ventana, el bebedero de las aves
Y hasta la paja muerta que robó de los caballos.

Aquí yo, 
Pensando que no he muerto
Que puedo recomponerme de la lejana paz
Que si me entablillo las manos
Le perdonaré su fiereza,
Sus colmillos gastados y la mansedumbre.
Ya no es el jabalí,
Con su cara de trompa perdida
Y su rabito indiscreto

No es el jabalí.
La batalla continúa
Tiraré perdices desde el fondo de mi alma
Yo soy el delfín del amigo.
El jabalí no puede navegar
El sabe que quien no ha bebido de mi
Se quedará sin la sal y el fruto de la vida.
Que ya no tendrá los colmillos
Para torcerme la cara.
Que si agua limpia queda en el pesebre
Vendrá una mariposa llenísima de peces
A saciarme las entrañas.
Qué tranquilo su polvo
Qué míticas sus alas.
Ah! Mujer mariposa
No me dejes caer en la tentación
Y líbrame del jabalí
Ahora.


JANIS JOPLIN Y YO

Janis Joplin. Me and Bobby Mc.Gee tuvimos un sitio en medio de la carretera. Se llamaba Teñido de Ámbar y era la frontera entre el bien y el mal. Decían que yo debía estar allí, detrás de la alambrada; donde las paredes son rojas, también  las calles.

Mientras tú te perdías, nosotros, los sabios de la nueva vida (la que nunca existió), formábamos un ejército de semillas para destruirte.

No escucharla,  nos dijeron.
Con esa carita de ángel acabará con el mundo.

Y te he perdido a ti, justo al levantarme de las aguas. En las que no sé si realmente he vivido o simplemente, que ha pasado el tiempo tan fuera de mi alcance, que sólo me queda un cuentamillas donde almacenar tus historias, ahora, cuando ya no soy quien derrite las calles ni me rasgo las líneas de las manos para escribirte unas letras.

Qué faena Janis Joplin.
Me he perdido tu autógrafo.
El que pude tener, aunque imaginado.
Tu disco se desgasta. Bobby Mc.Gee me repite, ya no habrá más escalera que alimente a los buitres como falsos justicieros del peligro.


Lo que es la noche se queda,
se queda siempre donde no te tuvimos,
si es que acaso podíamos tenerte.
Yo sé que no.
Miedo fue la ley de los dichosos,
sobretodo después de tu muerte,
mejor dicho, con el almanaque a cuestas.

Cuánto me perdí del concierto, te pregunto. Apresaron los billetes para que fuera libre mi pelo verde, la casaca verde, el camión verde con el campo verde y hasta el perro verde que se despidió de mi. No sabes cuánto lloraba, él también sabía que el mar no era ámbar  ni gris, sino del color que lo pintamos.

No pasó.
Él no pudo coger un pájaro como tú, Janis Joplin.
Él se montó en la carroza de huesos junto a ti y el mismo día.

Ya no le lloro, que es lo mismo que hablar al teléfono contigo o que te sientes al volante de tu Porsche en mi fotografía.

Sí, Janis Joplin,  quien te apartó de mí, aun hoy no me deja estar contigo.
A tiempo me subí al mundo, el mismo que te mató.

Sólo que a mí no me mataron
Y mi mundo se vino abajo.



MUST BE TALK TO AN ANGEL

De usar y tirar
Cuando la piedra bautizada del amor
Nos lo trae y nos lo quita.

Sabor amargo de la yesca y el humo.
Todo me enseñaste
Te quedas aquí y no sé dónde
Pero muy despacio
Como la mordida que muerde a la mordida
Y yo soy el pez tostado
La resina del vicio que te harta
La carne picoteada de los buitres
Así, tan simple con mis invisibles escamas
Te traigo la ola en medio de la calma
Porque si harto me quedo,  ha sido de tu limpia espada

Esa con la que no sabes matar y me ha dejado muerto.

Must be talk to an angel
Cuando me senté sobre el muro
Y el mar devoró mi ceguera.
Ironía de la gracia de Dios
Has entrado sin permiso
Y te saco de mis tripas
Con un gesto viril al que llamo intento
Y que no se remedia.
Si supieras que el final pasa todos los días por mi puerta
Te marcharías más a menudo.
Lo que no se despide al final se muere
De todas todas se muere
Porque un buitre siempre lo va a matar.

Must be talk to an angel
Dormías
Cuando el otro enyel que era yo
Te decía la oración de se acabó la misa
Pero la campana, la maldita campana
Orada en mis entrañas que no me desprenda de ti.


Por quien pregunto ahora
Si las paredes ya no tienen ni consuelo.
A qué barco me agarro para naufragar con alegría
A este suicidio llamado vivir
y que no acaba.
Siempre nos quedará que vine de muy lejos,
La arena y las rocas donde el pez perdió la vida
y hombre se hizo
y miró tierra adentro.
El final del cuento se lo sabe la vecina.

Must be talk to an angel
Cuando te recogí sobre mis brazos
Y muy lento te aprendí la historia
De que una china nos hace feliz
Hasta que muerto te deja.
Mírame por favor, a la barriga
Y haz que baje este hartazgo de sed.
Si no quieres perdones
Al menos dime la palabra divina
La que se da con un beso
Y que no se mienta si se sabe viva.


Ya lo he estrujado todo.
Pero aun pretendo que me quiero.
Me escapo y te escapas
Llego y no llego
Y soy el ganador que desea perder
Bajo una simple sentencia:

Must be talk to an angel
Sweet dreams are made of this
Y me tapo los oídos
De lo que hice
Mientras todo sigue sonando
Como el primer día
Sin que nadie lo sepa.