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Masiel Mateos
Poeta y compositora.

Nació en Ciego de Avila, Cuba, en Diciembre de 1968.    Es miembro de la Asociación Cubana del Autor Musical y de la Asociación Hermanos Saíz (AHS).  Labora como Promotora cultural y es graduada de Narradora Oral.

- Finalista en el Concurso Internacional de Poesía Joven Latinoamericana 2003 Argentina.
- Beca para el Taller de narrativa "Onelio Jorge Cardosos" 2003
- Mención en el Concurso de poesía "Aguila de la Trocha" 2003

- Mención en Poesía en el Encuentro Provincial de Talleres Literarios 2003
- Primer Premio de Narrativa en el Encuentro Provincial de Talleres Literarios 2003

La Editorial Avila publicó su libro Manuscritos del Insomne, 2003.  La poesía que se muestra en esta página es inédita.

Noche de Diciembre 1: Traicion de Sombras


¿Quién escupió con furia
el cianuro en la alcantarilla?
Tantas ratas con sed
y solo el Faisán bebió;
el agua estaba tan cerca
para sus pulcras alas;
plumaje que exhibió
en jaulas de reyes
con aplausos a sus guirnaldas.
Luego sus viseras gritaron,
la sangre escandalizó
todos los sitios de la sombra,
le fue prohibido el salto al jardín,
le hicieron manjar de la mesa del inmune,
donde le masticó la hiena
que usurpó el traje del cordero.
Las voces fueron dientes del censor;
mordaz vaticinio de la carne
que desgarrarían en los mercados.
Sobrevivieron tus huesos
desperdicios en polución para gusanos
que vertieron en las cloacas.
Las rapiñas merodean tus restos
doce ciclos alrededor de tu cadáver
para divertirse mordiendo tu herencia
en un suicidado rito de alegría.


Noche de Enero 7: Carcinomas en la Acuarela


Una lluvia de ácido
deshizo la ventana,
la galería pereció
naufragaron las estatuas,
su invalidez las alejó del madero.
Pudo haber sido perdurable.
pero borraron la tinta descorrida
la humedad de la pared.
El aguarrás diluyó el óleo del lienzo,
más el ocre resistió hasta deshilarse,
no le salvó el golpe de linaza.
Ya nada repondrá el rostro de las momias,
espectros que atraviesan desayunos.
¿Para qué el agua ayer?
Si hoy los desiertos
son la heredad de tu vocablo.
¡Tanto oficio de oruga puse en tu vaina!
Y al segundo salmo
ya no fuimos mariposas.
Pudo perdurar el ala derecha del castillo
Más la ola calló en picada
destronando la arena.

 

Ha obtenido los siguientes premios literarios:

- Mención Especial en el Premio de la Ciudad, Ciego de Avila, 2001

- Premio Poesía de Primavera, VIII Juegos Florales de la AHS, Ciego de Ávila, 2002.
- Mención en el Concurso de Poesía "El Águila de la trocha" 2002
- Primera Mención Encuentro Provincial de Talleres literarios 2002
- Mención en el Concurso Nacional "Armando Mestre" 2002

Noche de Febrero 14: Clausura de Funcion


Caer, caer, caer.
¿Dónde está el fondo?
El sudor mojó el colchón
Manos halaron de mi cabeza,
mientras las espinas esperaban mi medula,
Yo un péndulo inmóvil
con tanta oscuridad hasta la cima.
Llovía cuarzo,
la fricción los hizo arder,
derretir mis botones,
dejándome desnuda
en pendular baile.
Mi parteneir escapó en el entreacto
no supo de esta cara gris,
su salto ocasionó
la desgarradura del telón,
un estrepitar de lunetas.
El pozo tragó a todos los actores,
nos devolvió con cuerdas en las manos,
una repetición constante de caídas
parándonos justo antes del mordiente


Noche Abril 30: Muerte de Ariadna


Abro infinitas puertas
ya duele el cerrojo en los nudillos,
recapitulado gesto
que acapara el aplauso
de corsarios trasvestidos de cortesanas
con tintes en los párpados.
Un cruce de ballesta araña mi cuello,
se enquista en la cerradura,
detiene mi oficio de sirviente.
Un enjambre de bocas
aclama por las puertas,
por eso tiran al retablo un hacha;
¡Hay que quebrar los cierres
las trampas del tuerto
que quiere nieblas para sus dominios!
Llevan al arquero al paredón
pagará con un proyectil de clavos
hasta conocer el canto del eunuco.
El llavín abre el madero,
la señal que descifrará otras astillas.
Abro infinitas puertas sin paisajes
infinitas puertas
infinitas.


Noche de Noviembre 17: Vuelta de Columpios


Átropos viene
la hoz es la bandera de su barca
surca pavimentos
embiste contra mi cabeza,
y mi alarido fluye inaccesible
trae una sierpe en la pupila
sus arrugas sujetan pócimas
que vierte sobre mi nombre
Ella tiende mi cadáver sobre el tálamo,
me extirpa la corteza
que cubre mis músculos deformes
mi cubierta de anunciarme
calada por voraces miedos
que increpan mis nudillos sobre el lápiz.
En el hedor expela misericordias
pero su afilada curva hinca
expanta el perdón de los lazos.
Del vientre agujereado brotan
preces invocando
Ad patres Ad patres Ad patres.
Declino la visión,
dejo que las trazas
me traguen el animo,
con él derriban el latín,
las letras inquietas
que deshonran el sitio.
Soy silaba.
Vocal.
Un punto.
Espacio
Átropos viene
Átropos viene
Átropos viene