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POESIA

 

Waldina Mejía Medina

 

 

 

Poeta y narradora. 

Nació en Tegucigalpa, Honduras, en octubre de 1963.  Es licenciada en Lingüística  y en Orientación Educativa; y cursa en la actualidad la Maestría en Literatura Centro-americana.  Se desempeña como Catedrática de Español y Orientadora de Educación Media y ocupa los cargos de  Presidenta de la Asociación de Escritoras de Honduras (ANDEH), representante por Honduras ante la Federación de Escritoras de Centro América y miembro del Instituto Hondureño de Cultura Hispánica

Ha publicado los poemarios
El Amor y sus Iras,  Editorial Guardabarranco, Tegucigalpa, 2001;  Catorce Sonetos (con Estrambote), Imprenta López, Tegucigalpa, 2002; así como el libro de cuentos La Tía Sofi y los otros Cuento, Editorial Universitaria, UNAH, Tegucigalpa, 2000, el mismo fue reeditado por la Editorial Megaprin, Tegucigalpa, 2002

Ha sido incluida en las siguientes antologías Ixox-Amar-Go  Poetas Centroamericanas por la Paz, Granite Editores (Edición Bilingüe), Nueva York, E.U.A. 1987; Honduras, Mujer y Poesía, Editorial Guadabarranco, Tegucigalpa 1989; Poetry by Contemporary Honduran Women,  Edwin Mellen Press, Nueva York  2002; y Voyage au Coeur des femmes latino-américaines, Ediciones Michalon, Paris  2003.
Ha sido merecedora de los siguientes reconocimientos literarios:  Primer Lugar en Poesía y Mención Honorífica en cuento en el Concurso literario "TRAGALUZ", Revista Tragaluz, Editorial Guaymuras 1986;  Accésit en el VIII Premio  de Poesía "Hermandad de Cofradías de Semana Santa"  Peñaranda de Bracamonte, 2001.

Ha participado en:  Primer Encuentro de Escritoras  Centroamericanas, Managua marzo 2002; Congreso Internacional de Literatura Centroamericana CILCA como ponente del ensayo:  Cinco Cuentistas Hondureños Actuales, Berlín  2002; 11º Encuentro de Mujeres Poetas "País de las Nubes", Oaxaca, México 2003; y es co-organizadora de Encuentros y Lecturas de poesía de mujeres a nivel nacional en su país natal.
Mujer todos los días

Una madre puede hacer
todo lo que hace,
no por ser mamá
sino por ser mujer.

Mamá es una mujer como las otras:
es alegre, tiene canas, se enoja
trata de adelgazar aunque no de a de veras
está enferma
casi no se cuida

mi madre se equivoca
mi mami alguna vez ha sido injusta
lleva sus cuantos errores a la espalda
sus pecadillos por allí escondidos
o deseados

pero mami crió a sus hijos     ella sola
y a tres hijos más como a sus propios hijos     ella sola
mas era yo tan joven cuando madre quedó sola
que nunca pregunté cómo comimos siempre
y ahora todavía no lo sé
pero tiene que ver con la multiplicación de los pesares.

Ya que es una mujer como las otras
mi madre quiso más de alguna vez
reflorecer su amor
pero los que idolatran el estéril espejo
      no entienden
   el prodigio
de la transformación del oro en sueños
y si no derrotó en esta batalla
por lo menos a la rabiosa soledad
ya la tiene enjaulada como la bestia horrenda que es
por el claro milagro de los nietos.

Mi mamá nos recibe cuando estamos cansados y caídos
pero no nos convierte las espinas en flores
porque nos enseñó a quitarlas solos
y no es la más clara imagen de Dios sobre la Tierra
no alcanza requisitos para Santa
ni se parece en algo a la Virgen María

  sin embargo

    mamá puede reír aunque esté triste
    madre puede amar aunque ella no sea retribuida
    mami puede ayudar aunque ella esté también necesitada
    madre puede trabajar aunque haya trabajado
                                      hasta la madrugada/
    mamá puede aguantar aunque ya no aguante más.

por eso                                         
mamá es una mujer como las otras
una mujer, sencillamente un ser humano,
le dan derecho a serlo
sus cuidados su ternura su amor por los demás
su aguante para aguantar que ya me habría muerto
y por tanto que es esa mujer
    me asombro
        me inclino
            me acorazo
y no sé cuánto decir
cómo la quiero

La muerte verdadera

Endurecí mis ojos para que ya no vieran
más pobreza
acallé mis oídos para que ya no oyeran
más dolor
mutilé mi esperanza para que ya no hablara
más Justicia
emparedé mi alma para que ya no amara
la Verdad
y cuando así maté lo más hermoso
me hice duro caucho
que no sonrió, no amó, ni siquiera lloró
mi propia muerte
porque la merecía
para siempre.

Waldina Medina y Selfa A. Chew
Oaxaca, México, nov/03